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Método en seis fases. Fase 1

17 jul
12 min de lectura

Actualizado: hace 2 días






Metodología y práctica

El proyecto responde a una brecha entre el discurso institucional sobre la inclusión y la experiencia cotidiana de los adultos con discapacidad motora, que normalmente cuentan con apoyo familiar o de los servicios sociales, pero carecen de una estructura metodológica que permita organizar ese apoyo dentro de un proyecto de vida coherente.

BeyondWheels es un método de facilitación estructurado en seis fases. Su propósito es acompañar a adultos con discapacidad motora en la construcción de su Life Map, un documento vivo en el que identidad, aspiraciones, barreras, recursos y objetivos dejan de aparecer como piezas aisladas y comienzan a formar parte de un único recorrido. El método nació de la asociación Erasmus+ formada por CarpoACE Europe (España), SOLIS SRLS (Italia) y Poraka Nova (Macedonia del Norte). Su creador intelectual es Kenneth Iversjo, psicólogo, coach y formador que vive con tetraplejia desde hace décadas. Iversjo no habla desde una teoría aprendida únicamente en los libros. Habla desde la experiencia cotidiana de vivir con una lesión medular y desde su formación en Programación Neurolingüística, coaching y análisis estratégico. Esa combinación de experiencia personal y formación profesional explica buena parte de la filosofía del método. Las preguntas que propone nacen tanto de la práctica profesional como de situaciones a las que él mismo ha tenido que enfrentarse a lo largo de su vida.


El mensaje central del proyecto se condensa en una frase: más allá de la discapacidad, pero conscientes de ella. No trabajamos con diagnósticos, trabajamos con personas.

El método parte de una premisa sencilla, aunque sus consecuencias cambian por completo la forma de acompañar a una persona: la discapacidad es una circunstancia vital, pero nunca agota la identidad de quien vive con ella. Esta mirada coincide con el modelo biopsicosocial desarrollado por la Organización Mundial de la Salud en la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (OMS, 2001). Desde esta perspectiva, el funcionamiento de una persona depende de la relación entre su condición de salud, el entorno físico y social, los apoyos disponibles y las barreras que encuentra. Dos personas con la misma lesión pueden desarrollar proyectos de vida muy diferentes porque también son diferentes las oportunidades, la accesibilidad, las relaciones y los recursos que las rodean. BeyondWheels adopta esta forma de comprender la discapacidad y desplaza la atención desde el diagnóstico hacia la persona y su proyecto de vida.



Los cuatro pilares de BeyondWheels


El método se sostiene sobre cuatro pilares complementarios. Cada uno cumple una función distinta dentro del recorrido: comprender a la persona, organizar la conversación, analizar la realidad y convertir lo descubierto en acción.


1. Psicología — comprender

La psicología aporta modelos para comprender cómo construyes tu identidad, cómo interpretas tus experiencias y cómo tus creencias influyen en las decisiones que tomas. Permite explorar qué narrativa mantiene la persona sobre sí misma, qué recursos reconoce, qué limitaciones percibe y desde qué posición afronta su futuro laboral.

2. Coaching — preguntar

El coaching organiza la conversación mediante preguntas que ayudan a ordenar ideas y descubrir las propias respuestas. El facilitador no decide el camino ni proporciona soluciones cerradas: crea las condiciones para que la persona pueda pensar, reconocer posibilidades y tomar decisiones con mayor autonomía.

3. Análisis estratégico — observar

El análisis estratégico invita a observar el entorno de forma realista para distinguir recursos, oportunidades, barreras y riesgos. En BeyondWheels se concreta mediante herramientas como los niveles lógicos, la Rueda de la Vida, el reframing y el DAFO centrado en la persona. El objetivo es evitar que el proyecto profesional se construya únicamente desde el deseo o únicamente desde la limitación: necesita confrontarse con la realidad en la que la persona vive.

4. Gestión de proyectos — convertir en acción

La gestión de proyectos transforma la reflexión en objetivos concretos, acciones planificadas, prioridades, apoyos, plazos y revisiones periódicas. Lo que aparece durante las fases anteriores deja de ser únicamente una conversación y empieza a convertirse en un recorrido que puede ponerse en práctica, observarse y ajustarse.


De la identidad a la acción

Estos cuatro pilares no están ahí para dar al método una apariencia técnica. Cada uno responde a una necesidad diferente del proceso: comprender, preguntar, analizar y actuar. BeyondWheels los combina porque un proyecto laboral sostenible necesita coherencia entre quién eres, qué quieres, con qué recursos cuentas, qué condiciones te rodean y qué puedes empezar a hacer.


Esta idea conecta con el trabajo del psicólogo estadounidense Donald Super (1980), uno de los principales investigadores del desarrollo profesional. Super sostenía que elegir una profesión forma parte del desarrollo de la propia identidad y que trabajar también significa expresar el autoconcepto que cada persona tiene de sí misma. Décadas después, el psicólogo Mark Savickas (2013) amplió esta mirada mediante la Teoría de la Construcción de la Carrera, donde la trayectoria profesional se entiende como una historia que cada persona construye a partir de sus experiencias, valores y decisiones. BeyondWheels comparte esta lógica cuando propone construir una Life Map antes de diseñar un itinerario laboral.


El facilitador que utiliza este método no ocupa el lugar de un gurú, de un mentor que dicta el camino ni de un terapeuta. Es un acompañante. Escucha, pregunta y ayuda a estructurar el pensamiento para que la persona encuentre sus propias respuestas. No decide por ella, no interpreta su vida y no promete resultados que nadie puede garantizar. Esta forma de trabajar está relacionada con la entrevista motivacional, desarrollada por los psicólogos William R. Miller y Stephen Rollnick (2013). Sus investigaciones muestran que los cambios tienden a mantenerse durante más tiempo cuando las razones para actuar proceden de la propia persona y no del consejo o de la presión de quien la acompaña. Por esta razón, BeyondWheels valora más una buena pregunta que una respuesta rápida.


Cuatro dimensiones de partida



Desde la primera conversación, el facilitador trabaja teniendo presentes cuatro dimensiones simultáneas. No son fases del método ni herramientas independientes. Son cuatro planos desde los que mirar a la persona para evitar que una sola dimensión —la discapacidad, el deseo, las capacidades o la desmotivación— termine explicándolo todo.


1. Realidad — qué barreras existen

La realidad reúne las condiciones objetivas que afectan a la persona: barreras arquitectónicas, sociales, económicas, laborales o sistémicas, problemas de accesibilidad, limitaciones del entorno y apoyos disponibles.

El facilitador no las minimiza ni intenta hacerlas desaparecer mediante un cambio de actitud. Una barrera real sigue siendo real.

2. Deseo — qué quiere la persona

El deseo recoge sus aspiraciones personales y profesionales, aquello hacia lo que quiere dirigirse y el tipo de vida o actividad que imagina para sí misma.

A veces esas aspiraciones están claras. Otras han quedado silenciadas después de años de escuchar qué resulta posible, razonable o adecuado para una persona con discapacidad. Esta dimensión permite recuperar la pregunta por lo que la persona realmente quiere.

3. Potencial — con qué cuenta

El potencial reúne capacidades, conocimientos, experiencias, recursos personales y competencias que la persona ya posee, aunque no siempre las reconozca.

Parte de ese potencial puede proceder de su trayectoria laboral, pero también de la vida cotidiana, la formación, la adaptación a barreras, las relaciones, el cuidado, el uso de tecnología o la resolución diaria de problemas.

4. Riesgo — qué puede bloquear el proceso

El riesgo señala aquello que puede debilitar el recorrido: desmotivación, pérdida de confianza, dependencia excesiva de otros, narrativas de imposibilidad o años de orientación centrada exclusivamente en lo que la persona no puede hacer.

No se trata de convertir el riesgo en diagnóstico. Se trata de detectar qué factores pueden hacer que una persona deje de intentar, deje de decidir o termine aceptando como propia una visión limitada de sus posibilidades.


Las cuatro a la vez

BeyondWheels trabaja sosteniendo simultáneamente estas cuatro dimensiones:

Realidad — qué barreras existen.

Deseo — qué quiere la persona.

Potencial — con qué cuenta.

Riesgo — qué puede bloquear el proceso.


El método pierde equilibrio cuando una de ellas borra a las demás. Mirar únicamente la realidad puede convertir las barreras en destino. Mirar únicamente el deseo puede producir objetivos desconectados del entorno. Mirar únicamente el potencial puede invisibilizar obstáculos reales. Ignorar el riesgo puede hacer que la desmotivación termine gobernando el proceso.


Por eso las cuatro dimensiones permanecen activas durante todo el recorrido.


Su práctica se guía por seis principios:


  • Centrado en la persona, no en el diagnóstico.

  • Basado en la estructura, no en la improvisación.

  • Basado en preguntas, no en consejos.

  • Realista, no motivacional.

  • Progresivo, no heroico.

  • Delimitado, no terapéutico.


El último principio exige precisión, porque es el que protege tanto al beneficiario como al facilitador. El facilitador no desempeña funciones clínicas. No ofrece terapia ni asesoramiento para trauma, depresión, ansiedad, adicciones o abuso, y deriva estos casos a profesionales cualificados. No emite opiniones médicas, legales ni financieras. No decide por el beneficiario, ni siquiera en cuestiones como la forma de comunicar su discapacidad. No garantiza resultados. No sustituye los apoyos profesionales con los que ya cuenta la persona; trabaja junto a ellos. Este límite responde a un estándar ético ampliamente aceptado en psicología, trabajo social y profesiones sanitarias. Respetar los límites de la propia intervención protege tanto a la persona acompañada como al profesional que la acompaña.


Esta misma lógica de delimitación sustenta la distinción de funciones documentada por la especialista en apoyo al empleo María Isabel Guijarro López y la coach voluntaria María de los Ángeles Tornero Gómez (Guijarro y Tornero, 2018): separar la figura del coach voluntario de la del especialista en empleo permite acompañar sin suplantar y define con claridad quién desempeña cada función. María José Romero Ródenas, catedrática de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social y directora del Libro Blanco sobre Empleo y Discapacidad, añade que las políticas de empleo destinadas a personas con discapacidad requieren perfiles profesionales capaces de distinguir entre apoyo emocional y orientación laboral (Real Patronato sobre Discapacidad et al., 2023), una distinción que BeyondWheels incorpora como principio estructural.


El método establece además una regla sencilla durante las sesiones: el facilitador habla aproximadamente el 20 % del tiempo y el beneficiario el 80 % restante. El coach John Whitmore (2009) sostiene que el silencio del coach es el espacio donde germina la conciencia del coachee, y esta distribución responde a un propósito muy concreto. Muchas personas descubren lo que realmente piensan mientras intentan explicarlo con sus propias palabras. Hablar obliga a ordenar recuerdos, conectar experiencias y detectar contradicciones que pasan inadvertidas cuando permanecen únicamente en la cabeza. El silencio del facilitador, lejos de representar pasividad, se convierte en una forma activa de escucha y de creación del espacio que necesita la reflexión para aparecer.


La posición del facilitador: acompañar sin dirigir




La formación de facilitadores concreta, en dos columnas, lo que el principio de delimitación exige en la práctica de cada sesión.

El facilitador DEBE

El facilitador EVITARÁ

Reconocer las barreras objetivas: validar la realidad del entorno físico y social.

Sobreproteger o “rescatar”: no tomar decisiones por la persona ni minimizar sus dificultades.

Desafiar con empatía: preguntar por alternativas y recursos latentes.

Minimizar las barreras reales: evitar frases tóxicas como «si quieres, puedes» o «todo está en tu mente», que generan incomprensión.

Fomentar la autonomía: permitir que el beneficiario defina el qué y el cómo.

Confirmar la imposibilidad: evitar frases como «claro, para ti es muy difícil», que refuerzan una identidad limitada.

Fase 1. Identidad y situación actual

La Fase 1 construye el terreno desde el que arranca todo el recorrido. Antes de que el facilitador pueda acompañar a una persona en la construcción de su proyecto de vida, necesita comprender desde qué posición interna esa persona habita su relación con el mundo laboral. La pregunta central de esta fase es quién es hoy esta persona en su ámbito laboral y quién podría empezar a ser para construir un futuro con mayor autonomía, significado y posibilidades. Cuando alguien inicia un itinerario profesional suele sentir la tentación de hablar inmediatamente del empleo que desea, pero resulta mucho más útil detenerse unos minutos y observar el punto de partida, porque si construyes una ruta sin saber desde dónde empiezas, cualquier dirección puede parecer válida.


Dos instrumentos operan en paralelo. El primero es el cuestionario de niveles lógicos, desarrollado por el consultor y formador en Programación Neurolingüística Robert Dilts (1990), que propone que la experiencia humana se organiza en estratos interconectados: ambiente, comportamiento, capacidades, creencias y valores, identidad y propósito. Los niveles más profundos —creencias, identidad y propósito— condicionan con fuerza los niveles más visibles —conductas y acciones—, y un cambio duradero resulta esquivo si la intervención se limita al comportamiento sin explorar antes las convicciones, la autopercepción y el sentido de identidad de la persona. BeyondWheels adopta esta jerarquía para explorar el sí mismo laboral del beneficiario, cómo se percibe en relación con el empleo, la formación, la actividad profesional o el emprendimiento.


La formación traduce estos niveles mediante la metáfora del iceberg: la parte visible por encima de la superficie corresponde al ambiente y al comportamiento; la parte profunda, por debajo de la línea del agua, corresponde a capacidades, creencias, identidad y propósito. La imagen ayuda a explicar por qué intervenir únicamente sobre lo visible rara vez produce un cambio duradero.




Nivel

Pregunta que lo abre

1. Ambiente / contexto

¿Dónde estoy?

2. Comportamiento

¿Qué estoy haciendo?

3. Capacidades

¿Cómo lo hago?

4. Creencias y valores

¿Por qué creo que no puedo avanzar?

5. Identidad

¿Quién soy con esta discapacidad?

6. Propósito

¿Por qué quiero seguir adelante?

El ambiente recoge las circunstancias externas: situación laboral, accesibilidad, apoyos disponibles, condiciones económicas y barreras del entorno. El comportamiento explora acciones concretas: qué hace la persona, qué evita, cómo busca oportunidades y cómo organiza su tiempo. Las capacidades indagan en competencias reconocidas y ocultas: qué sabe hacer, qué habilidades ha desarrollado a lo largo de su trayectoria vital y qué destrezas adaptativas ha forjado al afrontar barreras. Las creencias y valores desentrañan las ideas que organizan su lectura de la realidad: qué significa trabajar para ella, qué ideas le ayudan a avanzar y cuáles la frenan. La identidad aborda su autodefinición: cómo se describe en relación con el trabajo, qué peso tiene la discapacidad en esa autopercepción y qué identidad desea fortalecer. El propósito explora la motivación profunda: por qué quiere avanzar, qué desea aportar y qué daría sentido a su proyecto.


El facilitador no lee todas las preguntas. Escoge dos o tres por nivel que se ajusten a la conversación y deja que las propias palabras del beneficiario orienten las siguientes. Cuando el beneficiario responde «no lo sé», esa respuesta constituye información valiosa: se anota el nivel, se continúa la sesión y se retoma el punto después de la Rueda de la Vida, porque a veces esa herramienta revela aquello que el cuestionario no había alcanzado.



El segundo instrumento es la Rueda de la Vida. Se dibuja un círculo con ocho o diez áreas —salud, autonomía personal, relaciones, formación, trabajo, economía, entorno, tiempo libre y proyecto de vida— y el beneficiario puntúa su satisfacción en cada una del cero al diez, no como una calificación objetiva, sino como una percepción subjetiva de su equilibrio vital. La herramienta fue creada por el formador estadounidense Paul J. Meyer en 1960, fundador del Success Motivation Institute, y desde entonces se ha convertido en un instrumento habitual del coaching ejecutivo para visualizar desequilibrios entre áreas de la vida y elegir prioridades de intervención.



Esta mirada conecta con la investigación sobre calidad de vida del psicólogo Robert L. Schalock (2004), una de las principales referencias internacionales en discapacidad intelectual, cuyo trabajo muestra que el bienestar depende de múltiples dimensiones relacionadas entre sí, ninguna de las cuales puede entenderse de forma aislada. Aunque BeyondWheels se dirige a personas con discapacidad motora, comparte esa visión global de la persona y evita reducir el proyecto vital al empleo.


BeyondWheels adapta la Rueda a la discapacidad motora para identificar áreas fuertes que alimentan recursos transferibles y zonas frágiles que afectan a la empleabilidad. Existe además una versión neuroafirmativa de la herramienta, desarrollada por la autora y activista autista Helen Edgar en su proyecto Autistic Realms (2025), que adapta el instrumento a realidades no normativas para respetar necesidades auténticas en lugar de imponer un ideal de productividad; conviene señalar que se trata de un recurso de divulgación, no de un artículo revisado por pares, y debe citarse como tal.


Una sesión de Fase 1 ocupa entre noventa y ciento veinte minutos. La apertura establece el encuadre: se está tomando una fotografía de dónde se encuentra la persona ahora, sin necesidad de respuestas perfectas. El trabajo sobre los niveles lógicos demanda entre sesenta y setenta y cinco minutos, empezando por ambiente y comportamiento y, si la energía del beneficiario lo permite, avanzando hacia capacidades y creencias, mientras que identidad y propósito suelen exigir una segunda sesión. La Rueda de la Vida se administra en una sesión posterior, con asignación de puntuaciones, representación gráfica, exploración de cada puntuación, búsqueda de conexiones entre áreas y elección de prioridades. Un resumen final de diez minutos permite al facilitador devolver una síntesis de lo que ha emergido, que el beneficiario puede corregir o ampliar. Ese material constituye la Zona 1 de la Life Map.



La Fase 1 suele ocupar dos sesiones, a veces tres, y resistirse a comprimirla en una sola protege la calidad del diagnóstico. El facilitador permanece atento a la narración dominante, esa frase que regresa una y otra vez: «No lo conseguiré», «Necesito que alguien me dé una oportunidad», «Quisiera, pero tengo miedo». Recogida palabra por palabra, esa frase se convertirá en el ancla de la Fase 3.


Un error frecuente consiste en deslizar la Fase 1 hacia una sesión terapéutica. Las preguntas pueden desencadenar recuerdos de infancia, duelo, pérdida u otras experiencias profundas, y el facilitador anota las palabras clave y continúa, sin ahondar en la herida, sin intentar resolverla y sin asumir un papel terapéutico. Si el beneficiario necesita más apoyo del que el método puede ofrecer, el facilitador lo deriva hacia ayuda cualificada; BeyondWheels puede continuar en paralelo, pero nunca sustituye un acompañamiento profesional adecuado. El psicólogo y coach Kenneth Iversjo (2026), que vive con tetraplejia, insiste en que esta estructura protege tanto al facilitador como al beneficiario.

Al finalizar la Fase 1, el facilitador dispone de un cuestionario de niveles lógicos cumplimentado con palabras clave, recursos detectados y bloqueos identificados; una Rueda de la Vida con puntuaciones, áreas prioritarias y conexiones anotadas; la narración dominante recogida con las propias palabras de la persona; y un borrador de la Zona 1 de la Life Map. La especialista en apoyo al empleo María Isabel Guijarro López y la coach voluntaria María de los Ángeles Tornero Gómez (Guijarro y Tornero, 2018) señalan que este tipo de diagnóstico inicial resulta determinante para el éxito de los itinerarios personalizados, porque permite ajustar las intervenciones posteriores a la realidad de la persona y no a las expectativas del profesional.


Síntesis operativa de la fase — Objetivo: comprender cómo se percibe la persona, qué narrativa mantiene sobre sí misma y cómo interpreta su situación actual. Herramientas principales: Rueda de la Vida, niveles lógicos y reflexión guiada. Pregunta central: ¿dónde estás ahora y qué está funcionando o no está funcionando actualmente en tu vida?


 
 
 

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